¿Sabes qué tipos de pilas existen? Aquí te contamos cómo diferenciarlas

Las pilas son un elemento cotidiano que a simple vista cumple una función sencilla de hacer que los aparatos de nuestro hogar funcionen, pero si analizamos en contexto nos daremos cuenta que han sido un motor desarrollo para los seres humanos desde hace un par de siglos, haciendo que los procesos de todo tipo, ya sea de desarrollo, transporte, comunicación, entre otros, sean mejores y se realicen en menos tiempo. Ya sabemos que las pilas mueven el mundo, pero en realidad qué tipos de ellas hay, cómo funcionan y cuáles son sus diferencias entre sí. Aquí te lo contamos.

Son dispositivos capaces de almacenar, transmitir y transformar la energía química en energía eléctrica y poder así alimentar otros dispositivos. En su estructura hay tres partes principales que pueden varias entre sí en sus características y materiales, pero que en definitiva hace que el proceso sea el mismo. Las tres partes son: los electrodos, los electrolitos y el contenedor. Para entender el cómo funcionan y se relacionan estas tres partes básicas de las pilas en el proceso hay que remontarnos un poco en la Historia.

La pila fue inventada en 1800 por el científico italiano Alessandro Volta quien desarrolló una idea sobre las corrientes eléctricas que había descubierto un físico y amigo suyo llamado Luigi Galvani, quien descubrió la electricidad mientras diseccionaba una rana que tenía sujeta a un gancho de bronce y que al contacto con su bisturí hizo que la pata del animal se contrajera.

Con esta anécdota que cambió la vida de la humanidad podemos entender que las pilas necesitan de dos electrodos, uno positivo y uno negativo, para poder generar las reacciones químicas que posteriormente produzcan electricidad en el tipo de pila que sea.

Volta siguió estudiando este fenómeno visto con la rana y se ideó un sistema de transmisión de energía que se basaba en poner un disco de cobre y un disco de zinc, que son metales contrarios como el caso del gancho de bronce y el metal del bisturí, que separados por una capa de tela impregnada de agua con sal se generaban entre ellos una diferencia de potencial que podía producir una corriente eléctrica. Luego apiló varias combinaciones de cobre, zinc y telas impregnadas de agua con sal y se dio cuenta que las corrientes eran más constantes. De ahí precisamente nace el nombre “pila” que se le da a este tipo de dispositivos.

Tipos de pilas2

Para entender su funcionamiento es importante mencionar el sistema de balance químico que generan los electrodos, que básicamente, son conductores eléctricos que se complementan, ya que, el electrodo negativo, llamado ánodo, le transmite electrones al positivo, llamado cátodo. Al final del proceso el ánodo se oxida en la reacción química, mientras en el cátodo se reduce.

Ahora para entrar en materia, ¿qué tipo de pilas existen? La respuesta a esta pregunta puede ser larga si entendemos que luego del desarrollo de Volta otros científicos de diferentes lugares del mundo empezaron a experimentar y desarrollar sus propias pilas variando componentes químicos, pero manteniendo el mismo sistema generador. Entre este tipo destacan las pilas de Daniell, Grove, la pila de plomo ácido, pila zinc y carbono o la pila níquel-cadmio. Todas estas pilas fueron desarrolladas durante el Siglo 19 buscando ser más resistente y tener más capacidad.

Pero sin duda alguna desde la creación de las pilas alcalinas en 1903 el panorama cambió, pues pasaron a ser las más comunes y usadas en el mundo. La reacción química producida en estas se da entre el zinc metálico y el dióxido de magneso. Son pilas que tienen una buena prestación de servicios en la práctica debido a que tienen diferentes tamaños y su tiempo de vida útil es alto en comparación con otras pilas. Estas son los tipos de pilas más comunes que utilizamos para encender electrodomésticos en casa. Las alcalinas más comunes son tipo triple A, doble, A23 y rectangulares.

La mayor desventaja de las pilas alcalinas es sin duda que es de un solo uso, algo desafortunado desde el punto de vista medioambiental. Aunque cabe aclarar que estas pilas se pueden reciclar, su proceso es muy riguroso y sólo deben depositarse en lugares especiales, nunca en la basura o el reciclaje común.

Otra de las pilas más comunes y usadas en el mundo son las salinas, estas tienen una base de zinc, cloruro de amonio y dióxido de magneso. Estas acumulan menos energía que las alcalinas y por eso son utilizadas en aparatos pequeños de poco consumo. Además, tienden a ser muy sensibles a la humedad y a la temperatura.

Por último, tenemos a las pilas de litio y las recargables, que son comunes, aunque su uso cotidiano no es tan alto como las anteriormente mencionadas. Las pilas de litio se caracterizan por tener un alto nivel de carga y una larga duración, algo que hacen que también sus costos sean elevados. Mientras que las pilas recargables, como su nombre lo dicen, son aquellas que tienen un tiempo de vida que se renuevan luego de cada descarga, algo que las vuelve muy atractivas en materia de cuidado del medioambiente.